REconnecting dots 1.9

Pensando “Escuela Militar: Orgullo de Chile”

“El mérito es uno de los rasgos indelebles de la Escuela: allí no hay ‘amistocracia’ ni privilegios, y por eso la antigüedad alcanzada en ella acompaña durante toda la vida…”

http://www.elmercurio.com/blogs/2017/03/14/49541/Escuela-Militar-Orgullo-de-Chile.aspx

Para comentar este editorial de El Mercurio quiero empezar utilizando el trabajo de Katherine Verdery y su análisis de la violencia en el contexto de la Rumania socialista basando el control totalitario en una ‘ilusión de eficacia’. Coincidir completamente con su conclusión: “La Rumania socialista no como el feudo del omnipotente Estado-Partido, sino como un cumulo de fuerzas contradictorias, centralizadoras y anárquicas, donde la anarquía era exactamente igual de crucial para el resultado que la centralización.” (Verdery, 2013).

Hay que mirar al pasado reciente para entender mucho de lo que sucede hoy. Alguien dirá que no se puede comparar Chile con Rumania, pero las similitudes de personajes que articulaban la ilusión rumana sobre los ‘apparatchik’ también existían en el ‘Mago de Oz’ del Chile dictatorial. Allá por los ‘Sures’, los apparatchik chilenos estaban conformados por las ramificaciones de aquellos que se sentaban en  la Junta Militar (personal de regimientos y carabineros). Dos instituciones que ostentaban la labor de dar la sensación de control y eficacia. Para ello intervenían a diario y absurdamente en rutinas de la gente común. Una violencia de baja intensidad, no física, pero constante; todo esto sin desestimar que la desaparición regular de personas era su monumento a la eficacia suprema. Desapariciones que actuaban como refuerzo de las intervenciones absurdas de cada día. Más de tres mil detenidos desaparecidos. Mas de treinta y tres mil detenidos y torturados. Muchos miles más de exiliados ayudaron para que la gente fuera acostumbrándose a una coacción tácitamente consentida fruto de estructuras mentales ajustadas a ellas y que suplían al régimen de raudales de capital simbólico (Bourdieu, 2013, p. 18).
Aún dando sensación de tener todo muy bajo control, y de ser un estado enormemente eficaz, creo que muchos de los que vivimos aquellos años tuvimos oportunidades de presenciar la economía de dones y contradones (regalos y favores) que se hacían especialmente visibles en pueblos pequeños, lejos de la capital. Hoy en día, los extensos informes postdictadura sobre enormes enriquecimientos ilícitos, en todos los niveles de las fuerzas armadas durante décadas, dan fe del coincidente carácter de ‘Estado Corruptor’ de aquel tan alabado ‘milagro pinochetista’. No sólo su costumbres se fortalecieron en aquellos años sino que extienden su rutinización hasta el día de hoy (basta mencionar ‘Riggs’ o ‘Milicogate’). Los tan estimados carabineros ahora también están dando muestras de caer del pedestal en que muchos chilenos les había ubicado firmemente ( fraude encabezado por el retirado general Flavio Echeverría).

Los años más violentamente viscerales de la dictadura de Pinochet fueron evidentemente aquellos cercanos al mismo golpe de estado de 1973. Años donde había que dejar bien claro bajo cuales términos el régimen iba a trabajar en las décadas siguientes. Los ‘consejos de guerra’ llevados a cabo a lo largo de Chile a través de la ‘Caravana de La Muerte’ son un buen ejemplo de que el régimen quería implantar una violencia mas duradera, violencia simbólica. Violencia en las formas y violencia del eufemismo ‘Chile está en guerra’.

“La violencia simbólica, cuya realización por excelencia es sin duda el derecho, es una violencia que se ejerce, si puede decirse, en las formas, poniendo formas. Poner formas, es dar a una acción o a un discurso la forma que es reconocida como conveniente, legitima, aprobada , es decir una forma tal que se puede producir públicamente, frente a todos, una voluntad o una practica que, presentada de otra manera, seria inaceptable (es la función del eufemismo). La fuerza de la forma, esta vis formae de la que hablan los antiguos, es esta fuerza propiamente simbólica que permite a la fuerza ejercerse plenamente al hacerse desconocer en tanto que fuerza y al hacerse reconocer, aprobar, aceptar, por el hecho de presentarse bajo las apariencias de la universalidad – de la razón o de la moral –” (Bourdieu, 1988, pp. 90-91)
Son esas mismas formas, a través de las formas del derecho, las que han impedido hasta el día de hoy que la justicia se lleve a pleno en la condena de asesinos que poco a poco mueren de viejos en sus opulentas casas a lo largo de Chile. Bien dice Latour sobre el derecho y su aversión por las  violencias desestabilizantes transformadoras y su apego por las violencias que producen ‘surcos derechos y profundos’:

“La investigación [científica] puede permitirse la apertura a una historia agitada, violenta, siempre renovada, de innovación y de controversias; el derecho no puede permitirse una historia tan furiosa, porque posee en sí algo de homeostático que le impone la obligación de no agujerear el frágil tejido de las reglas y de los textos, y de ser entendido por todo el mundo, en todo momento […] Todo jurista, incluso si propone el más audaz cambio de jurisprudencia, debe mantener intacto el edificio del derecho, proseguir el ejercicio del poder, facilitar la aplicación de la regla.” (Latour, 2013, p. 405)
Por otro lado, la cantidad de evidencias que podría utilizar para hablar de ‘la función políticamente integradora del ritual’, según Turner, llevarían mucho más que lo que se pide en estas páginas. Los militares adoran el ritual, lo utilizan intensamente. Quisiera concentrar la vista y el recuerdo en las semana de las ‘Fiestas Patrias’. En especial en el desfile y puesta en escena de la ‘Parada Militar’, en Parque O’Higgins, que se celebra cada 19 de septiembre. Un ritual integrador en toda forma, este evento asociado al ‘Día de las Glorias del Ejército’ es una situación social que hace de ligazón entre aquellos que siguen aun siendo fervorosos defensores de los hechos violentos ocurridos en la dictadura y de aquellos en oposición y, haciendo eco de Turner: “como este sistema ritual compensa hasta cierto punto el limitado alcance del control político efectivo” (Turner, 2013, p. 148).
El desfile es una ocasión esperada por muchos, donde también se puede observar patentemente aquello que Gluckman llamó ‘interdependencia de intereses’, donde se observan asociaciones de grupos antagónicos en formas armoniosas, ya que aquello que les convoca es fuente de satisfacción para todas la partes involucradas en el evento. Teniendo abundante material histórico se podría estudiar a través de este evento (en ‘análisis situacional’) la ‘temperatura’ de la situación política en Chile, año tras año, desde 1915. Las evidentes influencias prusianas (que en Alemania fueron generadoras del ‘nationalsozialismus’) son para muchos cuestión de orgullo y emoción. Para otros, la violencia de las imágenes del ritual, lo que representa en la historia reciente del país, no deja de dar la razón a Gluckman en que allí es lo militar “la fuerza superior del grupo […] factor social definitivo en el mantenimiento del equilibrio” (Gluckman, 2013, p. 141).
También, y muy ligado a lo anterior, el culto del elitismo en Chile está muy ligado a lo militar, a la educación superior y al mundo de los negocios. Hasta hoy en día se fomenta la continua creación de una elite ‘criolla’ que gira alrededor de la Escuela Militar. Hoy no es raro encontrar adultos de sectores pudientes que hicieron  el ‘servicio militar’ después que ya no era obligatorio, es cuestión de preguntar en cualquier esquina de Las Condes. Sumado a esto desde hace varios años se elige concienzudamente a personalidades para participar del ‘Curso de Aspirantes a Oficiales de Reserva del Ejército’ (CAOR). Banqueros, grandes empresarios, políticos de diferentes colores, han pasado por este curso que crea lazos de camaradería y lazos para mantención de la hegemonía. Para poder acceder al curso que está abierto a sólo aquellos que ya vienen del elitismo de la universidad chilena, pues se busca como otros cultos elitistas ‘vincular a muchos sectores de la población’ (Cohen, 2013, p. 188) para celebrar lo hegemónico del culto a lo militar y el éxito de lo empresarial.

Continuamos con Cohen en el análisis del culto del elitismo y bien observamos que Chile el conocimiento militar es “un valor universalista, y aquellos que destacan él son la meritocracia, siendo su validado y soportado en términos de una ideología universalmente sostenida” (Cohen, 2013, p. 191). Se les puede ver tal cual rancias realezas europeas que, aunque no lo necesitan siendo ya ‘reales’, ‘sacrifican’ su tiempo en el servicio militar. Sería muy útil tener acceso a el listado completo de participantes del CAOR desde que comenzó su andadura. Aunque incompleto podríamos citar algunos participantes:

Pablo Yrarrázabal Valdés (Yrarrázabal y Cia. Corredores de Bolsa), Rodrigo Wood Armas, Andrónico Luksic Craig (CCU, Banco de Chile, Quiñenco), José Miguel Donoso Plaza (JMD autos), Guillermo Hevia Hernández (GH+A, Guillermo Hevia Arquitectos), Francisco Vidal Salinas (PPD, Banco del Estado de Chile), José A. Martínez Zugarramurdi (Depósito Central de Valores), Alfonso Straub Von Chrismar (SMB Factoring), Rafael Guillermo Errázuriz Eguiguren, René Cuadra Bastías (Cuadra y Compañía Abogados), Jorge Bunster Betteley (Terpel S.A.), José Cristóbal González Correa (Empresario agrícola), Pablo Granifo Lavín (Banco de Chile), Enrique Cibié Bluth (ENEL, Sun International Ltd), Denis Kenneth Verdugo, Guillermo Munizaga Neumann (Sial Rentacar), Alfredo Germán Moreno Charme (Empresas Penta), Ana María Velasco (Extend, Agencia de Comunicaciones), Carolina Eterovic (Mujeres Empresarias ME), Gina Ocqueteau (ACHS, Crosscheck), Juan Antonio Guzmán (Scotiabank, Universidad Andrés Bello), Lionel Olavarría Leyton (Banco BCI), Roberto Lewin (Estudio Abogados VFCC), Gonzalo García, Karen Poniachik (Columbia Global Centers Latin America y Terpel), Sonia Carolina Echeverría Moya (PPD), Marisol Bravo Leniz (CCU), Catalina Cabello Rodríguez, Alejandra Varela Peña (Clínica Las Lilas), Edmundo Hermosilla Hermosilla (CMR Falabella), Claudio Aldunate, Baltasar Sanchez Guzma (Grupo Angelini, Viña Santa Rita), Teresa Matamala Bellolio (CENADE), Edmundo Navarrete, Ricardo Letelier, Jaime Silva, Juan Carlos Spencer (Bolsa Electrónica de Chile), Ricardo Bartel, Pablo de Vescovi (Hemisferio Izquierdo), Enrique Seguel Steuer (Bolsa Electrónica de Chile), Juan Manuel Molina.

Cuando miro el Palacio de La Moneda y su ‘intimidad’, concuerdo completamente con Hugh Raffles citando Bakhtin. Aquellos que vivimos los años de la dictadura creo que sentimos lo mismo que llegó a simbolizar la amazónica casa Viega para Raffles: “ …incluso hoy, ese complejo […] permanece como un poderoso recurso mnemotécnico, lo que Mikhail Bakhtin llamó un cronotopo, una metonimia temporal-geográfica que condensa el tiempo y el espacio en el lugar (Bakhtin 1981:13) […] El aserradero, la tienda, el almacén, el astillero, la casa blanca con techo de teja, actúan ahora —de acuerdo con la memorable frase de Bakhtin — como “lugares donde los nudos de la narrativa se tejen y destejen [lugares que] hacen a los sucesos narrativos concretos, los hacen encarnarse, logran que la sangre fluya en sus venas” (Raffles, 2013, p. 347).

Este ‘criollismo’ bienintencionado (tan bien concentrado en la figura del huaso, el gaucho y el militar patriota) es el que utiliza las diversas codificaciones de la violencia para seguir explotando y violentando a los débiles del sur en formas política y económicamente relacionadas (Han, 2012). Rita Laura Segato bien lo expresa en las siguientes líneas:

“Nuestros estados fueron arquitectados para que la riqueza repasada pudiera ser apropiada por las élites fundadoras; hasta hoy la vulnerabilidad a la apropiación es la característica de su estructura, de forma que, cuando alguien no perteneciente a esas élites ingresa al ámbito estatal, se transforma en élite como efecto inexorable de formar parte de ese ámbito de gestión siempre exterior y sobrepuesto. La crisis de la fe cívica se vuelve inevitable. De hecho, el sujeto fundador de las repúblicas de nuestro continente, es decir, el «criollo», no es tal paladín de la democracia y la soberanía como la historia publicita, sino el sujeto de cuatro características que refrendan su exterioridad con relación a la vida: es racista, misógino, homofóbico y especista” (Segato, 2016, p.25).

Parecería que lo militar fuera una cuestión de ‘menor calidad’ cuando se lo compara con las posiciones de altos ejecutivos empresariales o eminentes actores políticos. Lo mismo sucedería con la figura del huaso o del gaucho. Sin embargo, en el Cono Sur esta imagen ‘criollista’ tiene un valor especial y que -conjugada de la forma correcta- brinda estatus. El éxito de asistencia del CAOR desde su implantación habla por sí solo, lo mismo el apego que tiene la participación en actividades de rodeo entre los sectores pudientes de Chile. La raíz sincretica de estos personajes simbólicos (huaso y militar) ya se evidencia en la construcción de otro personaje mítico: el ‘roto’ chileno; Cid y Gutiérrez han hecho análisis muy útiles sobre esta cuestion (Cid, 2009; Gutiérrez, 2010). El periodista Maurice Lemoine se expresa así sobre la posición de los militares en América Latina durante el siglo XX :

“A raíz de las luchas de independencia de comienzos del siglo XIX, las Fuerzas Armadas latinoamericanas se sienten investidas de una misión crucial en la gestión de los asuntos de sus respectivas naciones […] La Revolución Cubana, en 1959, y la radicalización hacia la izquierda de sectores enteros de las sociedades (estudiantes, sobre todo) provocan un salto cualitativo en este fenómeno tantas veces experimentado. En el contexto de la Guerra Fría, la doctrina de ‘seguridad nacional’ -elaborada en las escuelas militares del National War College y del Industrial College of the Armed Forces, en Washington- regirá en los destinos políticos del subcontinente. Al basarse en una ideología de guerra santa, sataniza una supuesta subversión generalizada que menoscaba la paz social y los valores nacionales.” (Lemoine, 2011)

Notas:

Enlaces desde donde se confeccionó la lista de participantes CAOR:

http://www.elmercurio.com/blogs/2017/03/14/49541/Escuela-Militar-Orgullo-de-Chile.aspx

https://noticias.terra.cl/chile/importantes-empresarios-se-graduan-como-oficiales-de-reserva-del-ejercito,41f892b611834310VgnVCM10000098f154d0RCRD.html

http://www.emol.com/noticias/nacional/2007/12/12/284993/17-empresarios-profesionales-y-el-ministro-vidal-se-graduaron-como-oficiales-de-reserva-del-ejercito.html

http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=110453

https://www.youtube.com/watch?v=invJRhvj2TE

http://www.capital.cl/poder/2008/12/22/7289/ejecutivos-marchen

Bibliografía:

BOURDIEU, P. (1988) Cosas Dichas. Barcelona: Editorial Gedisa.

BOURDIEU, P. (2013). La Nobleza del Estado: Educación de Elite y espíritu de cuerpo. Buenos Aires: Siglo XXI editores.

CID, G. (2009). Un ícono funcional: la invención del roto como símbolo nacional, 1870-1888”, Gabriel Cid y Alejandro San Francisco (eds.), Nación y nacionalismo en Chile. Siglo XIX. Centro de Estudios Bicentenario, Santiago, Vol. 1.

COHEN, A. (2013) La mística del poder. En M. Cañedo Rodríguez (Ed.), Cosmopolíticas. Perspectivas Antropológicas (pp. 314-366). Madrid: Editorial Trotta. (Reimpreso desde The Power Mystique, en A. Cohen, The Politics of Elite Culture. Explorations in dramaturgy of Power in a Modern African Sociaety, University of California Press, Berkeley, 1981)

GUTIÉRREZ,  H. (2010). Exaltación del mestizo: La invención del Roto Chileno. Universum (Talca), 25(1), 122-139. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762010000100009

GLUCKMAN, M. (2013) El Puente. Análisis de una situación social en la moderna Zululandia. En M. Cañedo Rodríguez (Ed.), Cosmopolíticas. Perspectivas Antropológicas (pp. 115-143). Madrid: Editorial Trotta. (Reimpreso desde The Social Organization of Modern Zululand, en M. Gluckman, Analysis of Social Situation in Modern Zululand, Manchester University Press).

HAN, C. (2012). Life in debt: Times of care and violence in neoliberal Chile. Univ of California Press.

LATOUR, B. (2013) Objeto de las ciencias, objetividad del derecho. En M. Cañedo Rodriguez (Ed.), Cosmopolíticas. Perspectivas Antropológicas (pp. 367-410). Madrid: Editorial Trotta. (Reimpreso desde Objet des sciences, objectivité du droit, en B. Latour, La Fabrique du droit).

LEMOINE, M. (2011) Los años rojos. Las horas negras de América Latina. En Benoit Breville et al. (Eds.), El Atlas Histórico. Historia crítica del siglo XX (p.62). Valencia: Fundación Mondiplo/UNED.

MINTZ, S. (2013) Historia de una plantación en Puerto Rico. En M. Cañedo Rodríguez (Ed.) (Trad.), Cosmopolíticas. Perspectivas Antropológicas (pp. 195-224). Madrid: Editorial Trotta. (Reimpreso desde The History of a Puerto Rican Plantation, en S. Mintz, Caribbean Transformations, Aldine, Chicago, 1974, pp. 95-130)

RAFFLES, H. (2013) Intimidades Fluviales. Amapá, 1195-1996. En M. Cañedo Rodríguez (Ed.) (Trad.), Cosmopolíticas. Perspectivas Antropológicas (pp. 314-366). Madrid: Editorial Trotta. (Reimpreso desde In Amazonia. A Natural History, Princeton University Press, Princeton, 2002, pp-180-207.)

SEGATO, R.L. (2016). La Guerra contra las mujeres. Madrid: Traficantes de Sueños.

TURNER, V. (2013) La función políticamente integradora del ritual. En M. Cañedo Rodríguez (Ed.), Cosmopolíticas. Perspectivas Antropológicas (pp. 144-170). Madrid: Editorial Trotta. (Reimpreso desde The Politically Integrative Function of Ritual, en V. Turner, Schism and Continuity in an African Sociaety. A Study of a Ndembu Village Life [1957], Berg, Oxford)

VERDERY, K. (2013) Aventuras antropológicas con el Mago de Oz de Rumania, 1973- 1989. En M. Cañedo Rodríguez (Ed.), Cosmopolíticas. Perspectivas Antropológicas (pp. 250-265). Madrid: Editorial Trotta. (Reimpreso desde Anthropological Adventures with Romania’s Wizard of Oz, 1973-1989: Focaal: European Journal of Anthropology 43 (2009, pp. 134-145).

Advertisements