Banderas negras viniendo de Khorasan

“Aunque hay mucho en juego en el ámbito humanitario, la Unión Europea (con Francia a la cabeza) y los EE.UU. han elegido a sus aliados, y continuar  en la defensa de intereses geoestratégicos y económicos; haciendo lo necesario para provocar la caída del régimen sirio. Para lograr este objetivo, el idealista discurso político se enfoca en las masacres y cuestiones humanitarias. Mientras tanto, los intereses reales de EEUU y la UE no se mencionan.

Sin embargo, desde un punto de vista realista, el conflicto puede ser visto como una amplia lucha entre Rusia y sobre todo los países occidentales que tratan de promover sus intereses nacionales. Para Occidente estos intereses son aislar a Irán y fortalecer la alianza estratégica y económica con aliados árabes como Qatar, que invierte en Europa y ofrece una alternativa al gas ruso.” (Milad Jokar, 2013)

No es religión, aunque bien podría ser su raíz y luego no lo es. El poder político en su forma religiosa es solo una expresión en la superficie del agua. “Y levantándose, increpó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fué hecha grande bonanza.”. Incluyo esta cita precisamente porque es expresión de poder político sedimentado en siglos, y a más de uno le causará disonancia cognitiva.

Las respuestas más obvias son muy regularmente aquellas que no son las más profundas, aquellas miran la furia del mar y no reparan en el viento. Tras la cacofonía siempre hay un dicho originador. Tras el leguaje utilizado normalmente hay una elección cuidadosa de los términos y las metáforas empleadas. Muchos dirán que saben muy bien lo que significa, otros seguirán a los que dicen saber. Los efectos de esta cuidadosa selección son luego modulados para lograr ciertos objetivos. Los medios de comunicación tienen nuevamente de qué hablar por largas horas, días, meses. Mucho de lo que leamos, escuchemos y miremos en nuestras pantallas controlará nuestras actitudes y proyecciones sobre el tema del yihadismo y otras formas de radicalización eurocéntricas (y sutilmente justificadas).

En 1990 Gilles Deleuze nos llevó un paso más allá de Michel Foucault para declarar que la ‘sociedad de disciplina’ ha dejado paso a la ‘sociedad de control’ y a sus propias máquinas. Deleuze dijo:

“El marketing es ahora el instrumento del control social, y forma la raza impúdica de nuestros amos. El control es a corto plazo y de rotación rápida, pero también continuo e ilimitado, mientras que la disciplina era de larga duración, infinita y discontinua. El hombre ya no es el hombre encerrado, sino el hombre endeudado. Es cierto que el capitalismo ha guardado como constante la extrema miseria de tres cuartas partes de la humanidad: demasiado pobres para la deuda, demasiado numerosos para el encierro: el control no sólo tendrá que enfrentarse con la disipación de las fronteras, sino también con las explosiones de villas-miseria y guetos”

Ciertamente el barrio de Molenbeek en Bruselas es un gueto. El campo de refugiados en Idomeni puede ser calificado como una villa-miseria y un gueto. No sabemos aún en qué se convertirá el centro de registro de Moria en Lesbos. Todos se preguntan por las razones de la radicalización en Molenbeek como si eso sucediera solamente en tierras distantes. Tenemos Molenbeeks en toda Europa y en el resto de las grandes ciudades del mundo. En efecto, M. Zárate Martin y María T. Rubio Benito indican:

“Los recientes cambios en el sistema productivo, responsables del aumento del desempleo, favorecen los procesos de empobrecimiento y marginalización en ciertos barrios periféricos surgidos al amparo  del desarrollismo y de la industrialización masiva de los años sesenta. Entre 1975 y 2000 se estima que el numero de pobres incapaces de satisfacer necesidades básicas como la salud y la educación aumentó casi en un 60% en las ciudades de Europa occidental. […] Tanto en el pasado como en el presente, las minorías étnicas y religiosas […] tienden a agruparse en zonas o barrios concretos, potenciando la segregación espacial y la diferenciación residencial del interior de la ciudad (Zárate, 2003). En general, las personas de las diferentes minorías étnicas se agrupan voluntariamente porque buscan la ayuda que se proporcionan unas a otras, las ventajas de compartir los mismos gustos y aficiones, semejantes valores culturales y religiosos, aunque en muchos casos los descendientes de segunda o tercera generación acaban por integrarse al resto de la sociedad”

La comuniación viene fallando desde hace años, con gran auspicio de políticas neoliberales por parte de los largos años de gobiernos neoliberales y pseudosocialistas de Europa. Sólo hay que recordar los disturbios en Francia en el año 2005 (o los de Londres en 2011).

Ciertamente esa integración, que nos menciona Zárate y Rubio, de la ‘segunda o tercera generación’ no se ha concretado muy exitosamente en estos últimos años (años de gran desempleo y creciente marginalización). El ensayo de Arjun Appadurai ‘Fear of Small Numbers’ (publicado en español como ‘El rechazo de las minorías’) viene a arrojar bastante luz sobre los procesos de marginalización y violencia que se viven en nuestros días. Appadurai se centra en entender el contexto que nos ha llevado a vivir tanta violencia hacia las minorías. ‘El rechazo de las minorías’ se centraliza en el concepto de incertidumbre social (social uncertainty). Las minorías hacen peligrar a las mayorías en su afán de definir sus propias identidades mayoritarias. Las minorías son vistas como impuras (ver a Mary Douglas) porque no permiten el cierre de un todo, una ‘raza’ pura, una idea de un ethos nacional. En lugares como Molenbeek los jóvenes se radicalizan en una secta del islam. El otros puntos de Europa jóvenes se radicalizan en nuevas vertientes de neonazismo. Los primeros tienen la bendición del wahabismo Saudí. Los segundos reciben ánimo moral desde partidos como el Frente Nacional (de Marine Le Pen) o Alternativa para Alemania (AfD).

Con la crisis de los refugiados desde Siria esto se ve muy patentemente. Continuamente los medios generadores de opiniones están instigando preguntas como ¿Cuántos de ellos vendrán a nuestro país? ¿Cuántos ya están entre nosotros? Mientras tanto las identidades atraviesan las fronteras y se unen a causas distantes. Muchos envían remesas a sus parientes, muchos están tan pendientes de los acontecimientos de sus sociedades y comunidades de origen, la diáspora no es tan diáspora en tanto que decide e influye desde la distancia. Todo esto es visto (desde los nacionalismos racistas anfitriones) como una señal de traición; la minoría étnica es en sí misma una naturaleza traidora a su propia gente y a sus anfitriones. Si se destruye una minoría la mayoría se define mejor.

Cuando, según Appadurai, a la incertidumbre social se le suma la angustia de lo incompleto el camino al genocidio y la violencia a las minorías está servido. El salto del nacionalismo, su idea de preservación de estado-nación, se traslada en forma de violencia hacia los cuerpos de las personas en las minorías. La violencia genera sensación de comunidad o “el genocidio, después de todo, es un ejercicio de construcción de comunidad”.  El racismo es, en muchas ocasiones, la expresión de una sensación de inferioridad de una nación o pueblo respecto de otras ‘grandes naciones’.  La aparente difuminación del estado-nación con sus seguridades (salud, educación, vivienda), con su organización vertebrada debe vérselas con las minorías y su organización celular donde pueden pulular todo tipo de instituciones que necesitan ese tipo de organización (ONG, corporaciones capitalistas, grupos terroristas, mafias, etc) a saber: minorías móviles, recombinantes, oportunistas. Lo estructurado frente a lo descentrado, vertebrado versus celular.

Ese control que busca domar la celularidad, esa descentralidad que difumina fronteras, busca generar un modo de control a distancia, busca alguna forma de control a corto plazo, de rotación rápida, continuo e ilimitado (Deleuze ut supra). Con fronteras tan porosas, con proyectos económico-políticos a tan largo plazo, hay que utilizar medios que estén acordes a la tarea. Edward Bernays (1928), el histórico padre de las relaciones públicas modernas, lo dijo claramente:

“La manipulación deliberada e inteligente de los hábitos estructurados y de las opiniones  de las masas es un elemento importante en las sociedades democráticas. Aquellos que manipulan este oculto mecanismo de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder dirigente de nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes están amoldadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, en gran medida por hombres de los que nunca hemos oído hablar.”

Mientras Castells ha remarcado:

“una cultura de la virtualidad real construida mediante un sistema de medios de comunicación omnipresentes, interconectados y diversificados, y por la transformación de los cimentos materiales de la vida, el espacio y el tiempo, mediante la constitución de un espacio de flujos y del tiempo atemporal, como expresiones de las actividades dominantes y de las élites gobernantes […] quién construye la identidad colectiva y para qué, determina en buena medida su contenido simbólico y su sentido para quienes se identifican con ella o se colocan fuera de ella” (Castells, 2003:29)

Se recibe información comodificada y no “cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades” (Marx, 1875). A algunos se les incitará a la defensa de los valores embebidos en el moto: liberté, égalité, fraternité. Un moto no dejado en vacío pues tiene una poderosa carga histórica. Otros buscarán las ‘banderas negras’ en Khorazan, tremendamente histórico por cierto, tanto que es más antiguo que el moto francés. Todos de una u otra forma modulados por miedo. Los guetos aun tienen derecho a voto, pero los candidatos y sus proyectos no los decide el gueto, están decididos desde hace tiempo. La Unión Europea nació como un proyecto económico, solo cambio de nombre. Un área geográfica en la que de cuatro ‘libertades de circulación’ (personas, mercancías, servicios y capitales) sólo una refiere a personas, deja bien claro qué busca y cuales son las verdaderas bases de dicho proyecto.

El miedo es una poderosa reacción a aquello que sentimos nos pone en peligro y puede amenazar nuestra integridad como personas. La amígdala cerebral (y el sistema límbico en su interacción) juega un papel importantísimo en la regulación de las respuestas fisiológicas al miedo y otros estímulos emocionales. Ahora bien, nuevamente citamos a Michel Foucault, y nos adentramos en la relación corporal y el control:

“El control de la sociedad sobre los individuos no se opera simplemente por la conciencia o por la ideología, sino que se ejerce en el cuerpo, con el cuerpo. Para la sociedad capitalista, antes que nada, lo importante era lo biológico, lo somático, lo corporal. El cuerpo es una realidad biopolítica”

Brian Massumi (2005) hizo un análisis profundo del sistema de colores presentado al publico después de septiembre 11: “El sistema de alerta fue diseñado para modular ese miedo: luego de reducirlo después de volverlo demasiado intenso, podía elevarlo un grado, o lo que es peor, podía desalentar la repuesta antes de acostumbrarla. La coordinación lo era todo. La fatiga del miedo más que el miedo mismo se convirtió en un asunto de preocupación pública. La modulación afectiva de la población era ahora una función central y oficial para un gobierno cada vez más sensible al tiempo. La respuesta-refleja autodefensiva a indicios perceptuales, que el sistema había diseñado para adiestrar la población con un dispositivo a distancia controlado desde el gobierno central, funciona directamente en el sistema nervioso de cada individuo. Toda la población se volvió una red de nerviosismo, una red neuronal distribuida registrando en masa cambios de cantidad, en un estado de desconcierto total, al ritmo de los saltos entre los niveles de color. La población cayó en una armonía afectiva que atravesaba las diferencias sociales y geográficas que la separaban. Que los cambios se registraran en masa no significaba necesariamente que la gente comenzara a actuar de modo similar, como en una imitación social de otra persona o un modelo impuesto para todos y cada uno. “La imitación hace la forma, la armonía hace el sentimiento”. Dispuestos en la misma modulación de sentimientos, los cuerpos reaccionan al unísono sin actuar necesariamente de modo similar.” (traducción de A. Builes Sánchez).

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Cada uno de nosotros es parcialmente y fuertemente modulado por una serie de estímulos que se anidan también en los grupos donde encontramos aceptación, refugio e identificación. Fuerzas que organizan símbolos culturales, prácticas, una moral  y modos de narrar. Fuerzas que hoy trabajan también usando internet y sus herramientas. Los videos de ISIS en YouTube tienen una gran carga Hollywoodense, es como que quisieran decir a gritos: “nosotros también podemos narrar historias de héroes y villanos, y no con efectos especiales sino con prácticas reales”. Proceso cismogenético que tiene consecuencias y varias reverberaciones. La cismogénesis es “un proceso de diferenciación en las normas de un comportamiento individual como resultado de interacción acumulativa entre individuos” (Bateson 1936). Bjorn Thomassen ha revisitado a Bateson, y bien ha dicho que para Bateson la cismogénesis podía generarse en cualquier ‘sistema de comunicación’ o ‘relación de comunicación’ donde individuos o grupos interactúan (Thomassen 2010). En el video más arriba, se puede ver que Manuel Delgado reafirma algo que en antropología es de común acuerdo: la violencia es un tipo de comunicación. Agrada que él haga mención, y aclare firmemente, que explicar algo no es justificar, pues muchos buscan apologías donde no las hay. La violencia es una forma de comunicación que un grupo o individuo utiliza cuando otros medios ya no le parecen útiles. Una forma de comunicación cuando lo demás le/les ha fallado para lograr ‘poner los puntos sobre las íes’.

Scott Atran ha dicho en el Consejo de Sefuriodad de la ONU:

“…the popular notion of a “clash of civilizations” between Islam and the West is woefully misleading. Violent extremism represents not the resurgence of traditional cultures, but their collapse, as young people unmoored from millennial traditions flail about in search of a social identity that gives personal significance and glory. This is the dark side of globalization. They radicalize to find a firm identity in a flattened world: where vertical lines of communication between the generations are replaced by horizontal peer-to-peer attachments that can span the globe”

 

Qué obsesión y energía se ha puesto en lo que J.P. Sartre alude sarcásticamente como la misión de Europa, en el prefacio de Los Condenados de la Tierra:

“Europa creyó en su misión: había helenizado a los asiáticos, había creado esa especie nueva. Los negros grecolatinos.”

Una obsesión con el estado-nación homogeneizante o también con aquella nueva re-imaginación, de estado ‘multicultural’, que Steven Vertovec alude así:

“… otra característica del discurso y políticas multiculturales tiene que ver con un proyecto relacionado con la construcción de la nación. Por medio del multiculturalismo, observa Adran Favell (1998b):
A las minorías étnicas se les ofrece tolerancia cultural, incluso derechos e instituciones «multiculturales» a cambio de la aceptación de los principios básicos y la regulación por la ley; se les imagina como grupos cargados de cultura que necesitan ser integrados e individualizados por una esfera pública que ofrece voz y participación transformándolos de «inmigrantes» a «ciudadanos» plenos y libres; han de convertirse en connacionales plenos y asimilados, en un estado-nación  re-imaginado para equilibrar la diversidad cultural, con una equidad formal de estatus y membresía.
En este proceso está implícito lo que Favell ve como «una idea sub-teorizada de reproducción de élite hace tiempo perdida de una comunidad política nacional; al tapizar la desigualdad, el conflicto y las relaciones de poder con un discurso terapéutico desde arriba de unidad multicultural»”

“Y levantándose, increpó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fue hecha grande bonanza.” supuestamente dijo uno hace alrededor de dos mil años atrás. “Si ves banderas negras viniendo de Khorasan”, supuestamente dijo el otro, hace bastante menos siglos atrás. Ambos mesiánicos, muy singularmente. Los problemas no son tanto de integración, dejemos que cada persona se integre o se sienta parte de lo que desee. Los problemas son de pobreza, falta de oportunidades, de futuros que ilusionen a las personas, especialmente a los jóvenes. Cada uno de nosotros trata de mirar a la utopía o imagen ideal que cree fundamental para acceder a esos futuros. Para muchos las figuras mesiánicas son la respuesta. Para otros son formas más políticas. Está en nosotros que algunas verdades sean más atractivas que otras.

Bibliografía:

Appadurai, A. (2007) El rechazo de las minorías. Ensayo sobre la geografía de la furia Barcelona, Tusquets.

Atran, S. (2015)  Scott Atran on Youth, Violent Extremism and Promoting Peace, texto (inglés) completo en http://blogs.plos.org/neuroanthropology/2015/04/25/scott-atran-on-youth-violent-extremism-and-promoting-peace/

Bateson, G. (1936)  Naven: A Survey of the Problems suggested by a Composite Picture of a New Guinea Tribe drawn from Three Points of View, Londres, Cambridge University Press.

Castells, M. (2003): La era de la información. Vol. 2 El poder de la identidad,
Alianza, Madrid.

Deleuze, G. (1990) Post-scriptum sobre las sociedades de  control, Valencia, Pre-textos, p. 277.

Foucault, M. (2001) Volumen II de Dits et Écrits, (1976-1988). París, Gallimard, p. 210.

Jokar, M. (2013) War in Syria: Geopolitics of the Conflict, texto (inglés) completo en http://www.huffingtonpost.com/milad-jokar/war-in-syria-geopolitics-_b_2378683.html

Massumi, B. (2005) Fear (The Spectrum Said), positions Spring 2005. El texto citado es una traducción de A. Builes Sánchez.

Thomassen, B. (2010) Schismogenesis and schismogenetic processes: Gregory Bateson reconsidered (Paper circulated for conference in Aalborg, October 28-29, 2010)  http://rucforsk.ruc.dk/site/en/publications/schismogenesis-and-schismogenetic-processes-gregory-bateson-reconsidered%2857b63898-e807-4401-a6ed-f5a9adcdc73d%29.html

Vertovec, S. (2003) Desafíos transnacionales al ‘nuevo’ multiculturalismo, Migración y Desarrollo, Nro. 1 Oct. 2003, traducción por Luis Rodolfo Morán.

Zarate Martin M.A. & Rubio Benito M.T. (2011) Paisaje, sociedad y cultura en Geografía Humana, Madrid, Ramón Areces, pp. 86-87.

 

 

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