REconnecting dots 1.2

Ritual: Chanoyu: la ceremonia japonesa del té  y los ritos de paso (Van Gennep)

“I have chosen to concentrate on the historical emergence of the space and on the sociopolitical ideologies and economic forces involved in its production, including the role played by planning and architecture professionals in its design, the social use of the space, and its associated affective and symbolic meanings.”    Setha M. Low

“There is no more revered personage in the history of chanoyu than Sen Rikyū (1522-1591). Perfecter of wabicha (chanoyu based on the wabi aesthetic), national tea master and arbiter of taste”    Sen Sōshitsu XV

La ceremonia del té, el lugar, los adornos y el ambiente en general donde se lleva a cabo es extremadamente ascética. Los movimientos de los participantes, gestos y su forma de hablar son gobernados por reglas estrictas. En desconocimiento y comparación con prácticas occidentales de compartir alimentos se puede llegar a pensar que la ceremonia completa del té s algo que es regularmente hecho por los japoneses en su casa y con fines de relajación. Este punto de vista no puede ser más distante que la realidad. La práctica de la ceremonia del té ha sido siempre (desde su importación desde China), salvo en el caso de los monjes budistas, el privilegio de la elite, especialmente a partir del período shogunato Edo o Tokugawa (1603-1868). Los samuráis practicaban activamente la ceremonia del té, no solo por el delicado aroma y sabor de un té preparado por alguien con mucha experiencia, sino por el su simbología ascética y el resultante entrenamiento corporal (que incluye obviamente a la mente) que la ceremonia en sí misma demanda. El comportamiento estricto incorporado les hacía sentir a los samuráis que no necesitaban regularse a sí mismos sino que solo debían dejarse regular por el ritual.

Es muy inusual que alguien actualmente tenga los medios para poseer el lujo una casa de té en su finca y de practicar regularmente en una. Aquí radica su actual gran valor de separación, realmente no es un placer sino un ritual de liminalidad. Hay millones de personas en Japón de todas las condiciones y extractos que, a pesar de carecer de una casa de té (chashitsu) y del tiempo para mantener una, están motivados a aprender en academias y practicar el ‘camino del té’. La gran mayoría de estas personas se reúne en academias junto a otras personas, un par de horas en cada ocasión, alrededor de un maestro para aprender el intrincado ritual. Una vez iniciado en la práctica se espera y se anima a la práctica diaria del ‘keiko’’ del chanoyu y a buscar espacializar la practica en el propio hogar y en formas lo más similares a los que se usan en las reuniones chakai utilizando el atuendo keikogi y los mismos artefactos y formalidades. El chanoyu contiene un sinfín de significados ambiguos, complejos y divergentes.

Las reuniones de la ceremonia del té más importantes son las llamadas ‘chakai’ , ‘chaji’ o ‘chadō’, son algo así como eventos que convocan a grupos en forma amplia. Estas ceremonias rituales buscan seguir los ritmos del ‘tiempo ecológico’ (Evans-Pritchard). Con el paso de las cuatro estaciones o inclusive con el paso mismo de las semanas se incluyen ligeras variaciones estéticas cíclicas en la rutina, esto busca muchas veces incorporar no solo el tiempo ecológico sino además proteger contra el peligro de caer en la complacencia de generar una rutina monolítica en el ritual y alejarse de los valores cíclicos de la naturaleza. El chakai es realizado, por lo tanto, varias veces durante el año y es considerado un honor el ser invitado a alguna de sus ocasiones a lo largo de Japón y sus diferentes escuelas de chanoyu. Estas ocasiones se dan normalmente una vez cada dos meses. Aparte de estas reuniones más formales y más convocantes, cada uno es animado a la práctica diaria ‘keiko’’ del chanoyu y a buscar espacializar de las formas lo más similares posibles a las utilizadas en las reuniones chakai utilizando el atuendo keikogi y los mismos artefactos y formalidades de comportamiento.

El chakai en su profundo estado de liminalidad genera comunitas entre aquellos que participan en él y aleja a la gente de la estructura cotidiana de la sociedad. Generar la memoria para la práctica correcta de cada movimiento, palabra y gesto del chanoyu se logra en interminable repetición y en gran manera gracias a la regularidad del ritual en el espíritu keiko y también del aprendizaje formal mediante seminarios kenkyūkai. Se recomienda, aquellos abocados al aprendizaje de cada detalle del ritual, que aprendan el temae a través de disciplina corporal en vez de aprendizaje mental. Se cree profundamente que la disciplina corporal cultiva a la disciplina mental. No hay que olvidar que aunque subyacen bajo el ritual estructuras filosóficas y de espiritualidad, el chanoyu es una forma de compartir un alimento en una forma considerada extremadamente hospitalaria y refinado.

La ceremonia del té chanoyu es una forma de producir adquirir capital simbólico-cultural (Bourdieu) y permite a aquellos que lo practican un empoderamiento no lejana a procesos de negociación y conflicto en la misma reproducción social.

Esquema de los ritos de paso en el chanoyu en una finca con mizuya, roji y chashitsu

Separación:

 Ya preparados con los atuendos e indumentarias necesarias los invitados se sientan en un lugar de espera mizuya al comienzo del jardín y calman sus mentes. Luego de calmar sus mentes caminan por el roji (el sendero entre el jardín que lleva a la casa del té). El camino es utilizado para separarse del mundo cotidiano antes de que el chakai comience. El sendero y el jardín circundante son diseñados con el objetivo de ayudar al proceso de separación. Los asistentes deben purificarse antes de entrar a la casa del té chashitsu. La chashitsu está diseñada concienzudamente para significar un lugar especial. La estética y el espacio interior están diseñados para significar para comunicar significados. Incluso el diseño de la entrada nijiriguchi persigue esta filosofía.

 Margen:

Aquí comienza la fase liminal del ritual: Todo aquel invitado a la ceremonia del té debe sacarse las sandalias y entrar por la pequeña puerta ‘nijiriguchi’, su escaza dimensión obliga a todos a arrastrarse y predestina a automáticamente hacer con el cuerpo una reverencia para luego mantenerse arrodillados en el suelo con tatami en todo momento. La estética y el ambiente extremadamente minimalista y las formas de la ceremonia conllevan un ritual de igualación entre todos los que participan en el ritual. Todos deben guardar los gestos, posturas adecuadas, movimientos específicos, decir las líneas adecuadas, todo con mucha sobriedad y meticulosidad.

Dulces especiales para el chakai son ofrecidos a los invitados en señal de hospitalidad. Hay que subrayar lo rígido de las formas del procedimiento temae de la ceremonia del té que incluyen ubicaciones específicas para cada comensal. El cuerpo sometido a un procedimiento estricto acordado por todos. Procedimientos que tienen una significación simbólica. Una postura erecta de la espalda, los saludos, las frases hechas. Hay reverencia no solo hacia aquel considerado como un igual en sí mismo sino también hacia el anfitrión y a los antepasados que permean la ceremonia. Como parte de la indumentaria obligatoria para la práctica del chanoyu se observará la mantención de un abanico (sensu) entre quien saluda y quien recibe el saludo como un símbolo de limite, luego después del realizado el saludo se ubica el sensu detrás de los cuerpos para simbolizar que el limite se ha ido y que todos están abiertos de corazón para compartir el té juntos. La forma misma en que el cuenco con el ‘matcha’ es ofrecido y cogido (no tomándolo por el frente) es una marca de respeto hacia el anfitrión. El beber el té luego de un proceso tan minucioso y meticuloso por parte del invitado indica que incorpora los sentimientos del anfitrión en todo el cuidadoso proceso de preparación. Se busca concienzudamente incorporar el ambiente y sentimientos que el anfitrión comparte con los demás. Una vez que el primer invitado bebe el té lo pasa a otro invitado y así sucesivamente hasta todos beber del mismo cuenco creando un ambiente de igualdad y comunitas; unidad entre todos los presentes bajo estrictas formas de comportamiento.

Agregación:

Esta etapa significa el abandono de la casa del té y el retorno por el sendero real e imaginario al mundo cotidiano. Un retorno a la estructura de la vida diaria y el abandono de la comunitas generada por el espacio de la chashitsu y el y ritual chanoyu y sus símbolos. L a vuelta a otros ‘tatemae’ o (comportamientos públicos). Un mundo lejos de esta heterotopía de la casa del té y sus alrededores. Un ‘contralugar’, lleno de comunitas y liminalidad. Un fenómeno de que invoca en sus espacios a los cuerpos y a lo social ‘como si fueran aspectos indisolubles’. (H. Velasco 2007:415)

Fuentes utilizadas:

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