REconnecting dots 1.1

” El lenguaje es una guía a la “realidad social”. Los seres humanos no viven solos en el mundo objetivo, ni tampoco están solos en el mundo de la actividad social. Dependen mucho de la lengua particular que se ha convertido en medio de expresión de su sociedad.

Es una ilusión pensar que uno se ajusta a la realidad sin la utilización del lenguaje y que el lenguaje no es más que un medio incidental para solucionar problemas específicos de comunicación o reflexión. La realidad es que el “mundo real” está amplia e inconscientemente conformado según los hábitos lingüísticos de un grupo determinado. Ningunas dos lenguas son suficientemente similares para considerar que representan la misma realidad social. Los mundos en los que viven diferentes sociedades son mundos distintos, y no meramente el mismo mundo con diferentes etiquetas agregadas. […] Vemos, escuchamos y obtenemos experiencia como lo hacemos, principalmente porque los hábitos lingüísticos de nuestra comunidad nos predisponen hacia ciertas clases de interpretación. […] Desde este punto de vista podemos pensar que el lenguaje es la vía simbólica a la cultura.” (Edward Sapir 1929: p. 129 de Collected works).

” [L]a lengua es en gran medida como un sistema matemático el cual, también, registra la experiencia, en el verdadero sentido de la palabra, sólo en sus comienzos más crudos pero, a medida que pasa el tiempo, deviene elaborado en un sistema conceptual auto-contenido que predibuja toda posible experiencia de acuerdo con ciertas limitaciones formales aceptadas. Tales categorías, como número, género, caso, tiempo, modo, voz, “aspecto” y un montón de otras, muchas de las cuales no se reconocen sistemáticamente en nuestras lenguas indoeuropeas, son, desde ya, derivadas de la experiencia en último análisis, pero, una vez abstraídas de la experiencia, son sistemáticamente elaboradas en el lenguaje y no son tanto descubiertas en la experiencia como impuestas sobre ella debido a la coacción tiránica que la forma lingüística posee sobre nuestra orientación en el mundo. En la medida en que las lenguas difieren muy ampliamente en su sistematización de los conceptos fundamentales, ellos tienden a ser sólo débilmente equivalentes entre sí como dispositivos simbólicos, y son, de hecho, inconmensurables en el sentido en el cual dos sistemas de puntos en un plano son, en su totalidad, inconmensurables a cada otro si ellos son trazados con referencia a diferentes sistemas de coordenadas” (Edward Sapir 1931: pág. 498 de Collected works).

” Allí donde en los asuntos humanos se llega a un acuerdo o asentimiento, ya estén presentes o no como parte del procedimiento las matemáticas o cualquier otra clase de simbolismo especializado, ESTE ACUERDO SE CONSIGUE MEDIANTE PROCESOS LINGÜÍSTICOS Y NO DE OTRA FORMA. […]
[…] [E]l sistema lingüístico de fondo de experiencia (en otras palabras, la gramática) decada lengua, no es simplemente un instrumento que reproduce las ideas, sino que es más bien en sí mismo el verdadero formador de las ideas, el programa y guía de la actividad mental del individuo que es utilizado para el análisis de sus impresiones y para la síntesis de todo el almacenamiento mental con el que trabaja. La formulación de las ideas no es un proceso independiente, estrictamente racional en el antiguo sentido, sino que forma parte de una gramática particular y difiere, desde muy poco a mucho, entre las diferentes gramáticas. Diseccionamos la naturaleza siguiendo líneas que nos vienen indicadas por nuestras lenguas nativas. No encontramos allí las categorías y tipos que aislamos del mundo de los fenómenos porque cada observador las tenga delante de sí mismo; por el contrario, el mundo es presentado en un flujo caleidoscópico de impresiones que tiene que ser organizado por nuestras mentes –y esto significa que tiene que ser organizado en nuestras mentes por los sistemas lingüísticos. Nosotros dividimos la naturaleza, la organizamos en conceptos, y adscribimos significados, principalmente porque hemos llegado al acuerdo de hacerlo así, un acuerdo que se mantiene a través de la comunidad que habla nuestra lengua y que está codificado en los modelos de nuestro lenguaje. Naturalmente este acuerdo es implícito y no queda expresado, PERO SUS TÉRMINOS SON ABSOLUTAMENTE OBLIGATORIOS; no podemos hablar sin adscribirnos a la organización y clasificación de información que determina el acuerdo (Benjamin Lee Whorf 1971 [1940]: 240, 241).

Sapir, Edward. 1929. “The status of linguistics as science”. Language, 5: 207-214. Reimpreso
en Collected works, vol. 1, pp. 219-226.

Sapir, Edward. 1931. “Conceptual categories in primitive languages”. Science, 74: 578.
Reimpreso en Collected works, vol. 1, pp. 167-176.

Whorf, Benjamin Lee. 1971. Lenguaje, pensamiento y realidad. Barcelona, Barral.

(Fuente: Lenguaje y pensamiento: Tácticas y estrategias del relativismo lingüístico. Carlos Reynoso Universidad de Buenos Aires. http://carlosreynoso.com.ar)

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