burst 1.4

Fertilidad en Europa

“European fertility over the past 40 years has followed two paths. In the
north and west of the continent, the period was dominated by an increase of
at least three years in the mother’s age at childbirth between the 1970s and the
2000s, with little change in the annual number of children per woman over
the period. In southern, central and eastern Europe, the key trend has been
the decline in fertility, although this has slowed or even stopped recently. By
contrast with the north and west, the age at childbearing in these sub-regions
remained stable for a long time, before rising suddenly in recent years. The
ranking of fertility levels has reversed, with lower levels in the north and west
than elsewhere in the 1970s, and the opposite pattern today. Delayed childbirth
has become a common feature of all sub-regions of Europe in the past fi ve to
ten years, maintaining a gap in the mean age of mothers at childbirth between
the western and eastern halves of the continent, which has its roots in a deeper
past.”                                          A. Avdeev et alii (2011) en Population 2011, n° 1

El atraso en la maternidad se ha transformado en una característica de todas las subregiones de Europa, pero manteniendo una diferencia en fecundidad entre subregiones. En las cinco diferentes subregiones de Europa la edad media de maternidad de ha retrasado para llegar a una cierta convergencia. A. Avdeev et alii observan que los índices de fecundidad, tras pasar una etapa de descenso, a raíz de un temporal desfase generacional, han rebotado ligeramente de forma positiva denotando un posible reacomodo en su interacción con los nuevos ciclos vitales. Aunque estas dos tendencias son casi convergentes en todas las regiones, las subregiones Sur y Este se mantienen por debajo del nivel de fertilidad cercano a dos hijos por mujer del resto de Europa. Entonces, más que converger, las tendencias se repiten transformando cada subregión, con varios años de intervalos, generando las diferencias ya mencionadas. M. Segalen llega a conclusiones similares (N. Konvalinka ‘Modos y maneras de hacer familia’, Cap.1 p. 21).

Estudios demográficos como el de A. Avdeev et alii confirman la realidad de la modalidad de maternidad y familia tardía en Europa. Por lo tanto, estas evidencias cuantitativas apoyan el espíritu de la obra ‘Modos y maneras de hacer familia’ y el estudio de las familias tardías como formas emergentes. La percepción de ‘tardía’ es el resultado de una comparación con otras formas y modelos social y culturalmente más aceptados (p.98). Aunque el retraso de la maternidad no es un fenómeno nuevo en Europa, tampoco las causas y sus formas a través del tiempo han sido únicas (p.102). P. Heady nos indica ejemplos de los cambios en los patrones de familia, en las trayectorias vitales de sus miembros, que llevaron paulatinamente a los modelos de familia actuales en Europa. Si el retraso de la maternidad no es nuevo, los declives de fecundidad han sido imprevistos para la demografía, evidenciando una falta de entendimiento de las condiciones que dan lugar a ellos. Estas condiciones remiten a procesos y estructuras-estructurantes en una estrechísima relación entre reproducción social y biológica (p.47). E. Hernández Corrochano nos dirige la atención a uno de los ejes básicos entre las varias estructuras: el principio de ‘generación’. Un principio, cuestionado por las ‘familias tardías’, que apoya de forma importante al sistema de relevo generacional. Estas configuraciones tardías de familia, configuraciones de ciclos vitales, ponen en duda no solo conceptos (occidentales) como el de ‘generación’ sino también la organización del cuidado (y sus relaciones) no solo intrafamiliares sino sociales (pp. 94, 104).

Ante los cambios ideológicos, económicos y socioculturales, el recurso de crear ‘familias tardías’ no está al alcance de todos los grupos. Aun así, los estudios indican que el fenómeno de la maternidad retrasada después de los treinta años es transversal. Tanto la ‘maternidad retrasada’ como las ‘familias tardías’ exigirán nuevas estrategias al estado de bienestar. Las palabras de N. Konvalinka (y demás autores en ‘Modos y maneras de hacer familia’) son urgentes para los gobiernos y sociedades que no ven a las familias tardías como un grupo de interés (p. 101). Ante una postmodernidad donde los hijos son percibidos como un símbolo, que expresa deseo y elección individual, debemos ser cada vez más conscientes y parafrasear a John Donne:

Ninguna familia es una isla, completa en sí misma; cada familia es un pedazo de continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.

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